Blog

PICTURE ARTICLE #2

Nos adentramos en ese momento del año lleno de una amalgama de emociones: preparativos, anticipación y, a veces, un peso abrumador de expectativas. Es la época donde las reuniones familiares se entrelazan con reflexiones sobre el año que se va, el ajuste de presupuestos para regalos que a menudo superan nuestras posibilidades y una danza de ansiedades. ¿Te suena familiar?

Es casi un coro anual: las festividades generan estrés en la mayoría de las personas que conocemos. Las altas expectativas en distintos ámbitos, desde lo familiar hasta lo financiero, a menudo nos llevan a sentir ansiedad al buscar cumplir con un ideal inalcanzable. ¿No es un alivio escuchar a alguien afirmar tener todo bajo control el 15 de diciembre? O qué tranquilidad brinda un amigo al planear celebrar con seres queridos el 20 de diciembre, liberado de cualquier sentimiento de culpa por lo que no hará.

Durante este tiempo, una gama de emociones nos rodea:

La Soledad: estas fechas suelen concebirse como momentos de conexión, pero para algunos, la sensación de aislamiento puede ser aplastante si esta expectativa no se cumple.

Grandes Expectativas: el anhelo de perfección invade cada rincón. Desde mantener la casa impecable hasta ofrecer la mejor comida, los regalos más asombrosos y crear la atmósfera familiar ideal… ¿no es un peso que, a menudo, nos agobia?

El Duelo: las festividades despiertan memorias y nostalgia por aquellos que ya no están con nosotros. Mientras para algunos es un momento de reconfortante recuerdo, para otros puede representar una fuente de angustia.

El Caos Financiero: manejar el presupuesto en estos días suele escaparse de nuestras manos. Nos vemos envueltos en deudas para satisfacer necesidades, propias y de terceros, generando estrés por los costos resultantes.

Sin embargo, si reconocemos estas situaciones previsibles, podemos anticiparnos con recomendaciones prácticas. Escribe en un papel aquello que te representa y colócalo en la puerta de heladera. Si no lo haces así, tus prejuicios mentales te arrastrarán nuevamente a los mismos patrones de cada año, dejándote con la desazón de haber caído, una vez más, en la trampa de las festividades.

Aquí van algunas recomendaciones:

Establece tus límites: delimita tu capacidad emocional, de adaptación, de horarios, de gastos, de compañías… cuanto más claro lo tengas, mejor protegerás tu salud mental. «Pasaré un rato y me marcharé», «Este año los regalos serán solo para los más jóvenes», son pequeñas decisiones que puedes tomar (al final, somos nosotros quienes debemos fijar los límites, ya que las expectativas ajenas suelen ser menores a las propias).

Fija metas realistas: no te exijas más de la cuenta en estas fechas. No te obsesiones con la perfección ni te compares con los demás. Fluye con lo que tienes.

Visualiza tu botón de pausa: antes de responder a cuestiones relacionadas con las festividades, tómate un tiempo para pensar. Esos tres segundos pueden marcar la diferencia entre una respuesta impulsiva y una más reflexiva.

Aumenta tu autocuidado: es momento de dedicarte más a ti mismo y a tu bienestar integral.

  • Aparta tiempo libre de tus tareas habituales.
  • Descansa adecuadamente.
  • Haz ejercicio de forma regular.
  • Aliméntate de manera saludable.

Si sientes que no puedes seguir estas recomendaciones y anticipas un período de estrés que pueda afectar tu calidad de vida, o si ya estás experimentando un desequilibrio emocional que te impide disfrutar plenamente de estas festividades, no dudes en buscar ayuda profesional. ¡Que estas festividades sean un regalo para tu salud mental este año!

Dr. Javier Blois

Mgtr. en Gestión de Salud / Esp. Jerarquizado en Salud Ocupacional y Bienestar Organizacional LYRA LATINA

Lea también

El CATASTROFISMO describe un estilo de pensamiento en el que la persona, de manera automática e involuntaria, imagina el peor resultado posible frente acualquier situación que le toque atravesar. Estos pensamientos automáticos que nos aparecen lo hacen de manera muy rápida y muchas veces ni nos damos cuenta que están

Nos adentramos en ese momento del año lleno de una amalgama de emociones: preparativos, anticipación y, a veces, un peso abrumador de expectativas. Es la época donde las reuniones familiares se entrelazan con reflexiones sobre el año que se va, el ajuste de presupuestos para regalos que a menudo superan